Tras el incendio de enero, la recuperación del fundo ha convocado a distintos actores de un territorio en donde conviven bosque nativo, especies amenazadas, producción forestal y actividades recreativas.
La restauración de un ecosistema tiene más posibilidades de sostenerse cuando quienes lo conocen y utilizan participan también de su recuperación. En Penco, esa idea se materializó con vecinos, organizaciones y cuadrillas forestales plantando cerca de 800 árboles nativos en el Fundo Coihueco, un espacio que alberga décadas de historia para la comuna y sus habitantes.
Coihueco tiene la particularidad de ser un fundo forestal productivo que también alberga bosque nativo, cursos de agua y especies de alto valor de conservación. Además, es utilizado desde hace años para caminar, practicar ciclismo y compartir en familia. El desafío, junto con restaurar su biodiversidad, es mantener esa convivencia de los distintos usos del espacio.
Restauración participativa
Robles, pitaos, huinganes, canelos, maitenes y quillayes fueron las especies plantadas en una jornada que forma parte de un proceso de mayor escala que impulsa la empresa ARAUCO con la colaboración de diversas partes interesadas en la recuperación biológica del fundo. El objetivo es restaurar sectores afectados por los incendios, favorecer el regreso del bosque nativo y reconstruir gradualmente las condiciones que permiten sostener un ecosistema diverso.
La restauración no apunta a recuperar una especie de manera aislada. La idea es reconstruir el ecosistema y, con ello, generar mejores condiciones de humedad, sombra y diversidad para que especies amenazadas puedan volver a establecerse. Entre ellas está el queule, árbol endémico de Chile, Monumento Natural y clasificado En Peligro, presente históricamente en este paisaje.
“Queremos que los vecinos y organizaciones de Penco hagan suyo este proyecto, que es para ellos y las futuras generaciones”, explicó Ángela Astete, encargada de Patrimonio de la firma forestal. Lo anterior fue reforzado por la Red de Prevención Comunitaria, a través de su coordinadora local, Mariana Contreras: “Que participen los vecinos cobra mayor relevancia para que ellos se sientan parte de este espacio y podamos cuidar entre todos este lugar”.
El club de mountain bike Hijo de Penco también se hizo presente en la jornada. Desde 2011 la organización deportiva ha desarrollado pistas y realizado competencias en el fundo Coihueco. Diego Valdés, uno de sus integrantes, sostuvo que “llevamos harto tiempo trabajando, hemos organizado carreras y por eso me parece excelente la iniciativa, ya que se ayuda mucho al sector afectado por los incendios”.
Agua con coigües
El propio nombre de Coihueco resume otro de los desafíos de la restauración. “Coihueco es agua con coigües”, explica Pablo Ramírez de Arellano, investigador en Manejo Ecosistémico de ARAUCO. Sin embargo, estos árboles tienen dificultades para recuperarse después de incendios severos, ya que no rebrotan y necesitan semillas para volver a establecerse.
De ahí que una de las tareas sea ayudarlos a regresar. “Uno de los desafíos es que el fundo vuelva a tener coigües y le haga honor a su nombre”, señala el investigador.
La jornada es una primera expresión visible de un trabajo de largo plazo. En el sector del fundo asociado a la cuenca del Estero Penco existen actualmente 168 hectáreas de bosque nativo y Áreas de Alto Valor de Conservación. A ellas se sumarán 192 hectáreas hoy ocupadas por plantaciones productivas que serán restauradas con especies nativas.
Coihueco seguirá siendo un fundo productivo. La apuesta es que esa actividad pueda convivir con más bosque nativo, cursos de agua protegidos, especies protegidas y una comunidad que mantenga su vínculo con el territorio. “En una misma cuenca se generan productos forestales, pero también agua, hábitat, recreación e identidad local”, resume Ramírez de Arellano.
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