Un nuevo grupo de personas privadas de libertad tendrán la oportunidad de acceder a financiamiento y acompañamiento profesional para desarrollar sus emprendimientos.
Una nueva oportunidad llega para un grupo de internos del Centro de Cumplimiento Penitenciario El Manzano, en Concepción, quienes conformaron el segundo Banco Comunal al interior del recinto. El grupo está integrado por ocho personas privadas de libertad, seleccionadas en colaboración con el área laboral del centro. A nivel nacional, ya son tres los bancos comunales que brindan financiamiento, acompañamiento y la posibilidad de generar ingresos para sustentar a sus familias.
A través de estos segmentos de inclusión, Fondo Esperanza materializa parte importante de su misión: entregar financiamiento y acompañamiento a emprendedores vulnerables, condición que también encarnan las personas privadas de libertad. "El segmento de inclusión es un área estratégica dentro de Fondo Esperanza. Nuestra misión es trabajar con los emprendedores más vulnerables, y hoy en día esas personas son también quienes se encuentran privadas de libertad", explica Denisse Lagos, especialista de nuevos segmentos.
Estar recluido no ha sido un impedimento para que desarrollen sus oficios. Al interior del recinto hay artesanos en madera y cuero, personas dedicadas al corte y confección, peluqueros, pintores y fabricantes de cinturones, billeteras y bolsos. Parte de esta producción se vende dentro del propio recinto (los peluqueros, por ejemplo, atienden a sus compañeros), y otra parte se comercializa a través de una sala de ventas en la Vega Monumental de Concepción y de la red de familiares que retira y vende los productos en el exterior.
Para Daniela Toro, jefa de la oficina de Talcahuano-Tomé de Fondo Esperanza, el proceso ha sido especialmente significativo a nivel humano. “No tenemos riesgo, ni tampoco mora, y nunca hemos tenido una falta de respeto hacia el equipo”, cuenta. Recuerda en particular a un joven de 20 años que, al firmar la documentación y confirmar que el crédito era un hecho, salió mirando al cielo y dijo: "Bien, gracias Dios mío". "Para una, como trabajadora del área social, llegar donde nadie más llega es súper impactante. Te hace voltear la mirada hacia personas que están abandonadas, pero que finalmente son seres humanos, muchos de ellos jóvenes que recién empiezan la vida", agrega.
La experiencia ya cuenta con un caso emblemático de continuidad: Fernando Victoriano, quien inició su emprendimiento en la cárcel, hoy se encuentra en libertad y forma parte de un banco comunal convencional en la oficina de Linares. Se insertó laboralmente y se mantiene alejado del círculo de la delincuencia. "Si tuviera que resumirlo en dos palabras, sería: nueva oportunidad o nuevo comienzo", resume Daniela.
Con este tercer banco a nivel nacional, Fondo Esperanza reafirma su compromiso con la inclusión financiera y la reinserción social, y demuestra que el emprendimiento puede ser una herramienta concreta de dignidad y autonomía incluso en los contextos más desafiantes.
Fondo Esperanza es la organización de desarrollo social más grande de Chile, pionera en implementar un servicio microfinanciero solidario enfocado al emprendimiento en sectores vulnerables: microcrédito, capacitación, generación de redes de apoyo e inclusión digital. En sus 23 años ha apoyado a más de 650 mil microemprendimientos. A través de la mundialmente reconocida metodología de Banca Comunal, hoy atiende a más de 140 mil emprendedoras y emprendedores de Arica a Coyhaique y su cartera de créditos es superior a los USD 80 millones. Fondo Esperanza pertenece a la Fundación Microfinanzas BBVA y a la Fundación Hogar de Cristo.
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