Durante semanas, diversos medios de comunicación habrían sido contactados para difundir este relato, pero los más rigurosos rechazaron la propuesta al considerar que solo se trataba de una disputa matrimonial, desavenencias económicas, despecho y presunta infidelidad. Las acusaciones de Violencia Intrafamiliar (VIF) resultaban débiles, incoherentes y carecían de las pruebas habituales en casos de esta complejidad.
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