La 'Agrupación Pilpilco en el Corazón', tiene programado para este sábado 14 de febrero el Décimo cuarto encuentro de Pilpilcanos, actividad que se desarrollará en Camping de Pilpilco, con el fin de recordar historias y anécdotas de lo que fue para miles de personas que trabajaron en ese Mineral, que inició sus faenas de explotación por el año 1944.
LOS ÁRBOLES DE PINO NO DEJAN VER A PILPILCO
Escribir de Pilpilco (Agüita de enredadera), es hacerlo como recuerdo de un lugar hoy ocupado por miles de árboles que no dejan ver a Pilpilco.
En mi infancia, visité varias veces ese lugar, de vacaciones o con mi madre que iba a vender ropa de guagua que ella confeccionaba. nos instalábamos arriba en las oficinas para las fechas de pago, sus productos los vendía rápido, para después visitar a su hermano Víctor López, casado con Dina Pinto que estaba a cargo de uno de los casinos de obreros cerca de la cooperativa y el correo.
Mi tío Víctor, que siempre se movilizaba en bicicleta, hacía turno para la mantención de las bombas de agua que abastecían de este vital elemento al campamento minero cuya captación de agua se ubicaba cerca de la población estadio.
Por supuesto que mi gran alegría era ver pasar el trencito con sus carritos que transportaban el carbón desde la mina a la planta de lavado, como niño disfrutaba muchísimo esta escena, hasta en algún momento soñé con ser el conductor de ese trencito en miniatura.
Un poco más grande (10-12 años) me iba por un par de semanas y con un primo (Fernando) íbamos al teatro a ver películas de romanos, mexicanas, de pistoleros y seriales de Tarzan otras veces a ver basquetbol en la cancha de la escuela donde mi tío Juan Heriberto “Chito” Cartes fue director y visitaba su residencia ubicaba al otro lado del estero donde tenía una vista privilegiada de la población Comercio.
ACTIVIDAD RELIGIOSA
Muchos domingos acompañé a los curas de la época, (Jorge Herrera y Mario Velozo) como acolito en la Iglesia católica que se ubicaba al lado de arriba de la Escuela y como la misa era pasado el mediodía, no faltaba alguna familia que invitaba a almorzar al sacerdote y por supuesto nosotros le acompañábamos. Así conocí algunas familias en el sector Oriente donde estaban las oficinas y vivían las jefaturas y personal administrativo. Antes de regresar a Los Álamos, pasábamos a “Pino Huacho” a bañarnos en unos pozones del Rio Pilpilco.
LOCOMOCION
Ir a Pilpilco en las micros de la familia Quilodran, pasar por la Cuesta o Curva Brava llegar al pequeño puente de madera que era el ingreso a ese paraíso para disfrutar del famoso pan minero, calientito, recién salido del horno de piedra con un par de huevos fritos con un sabor que no he repetido hasta hoy día.
TERMINO DEL CAMPAMENTO
Algunos años después (1977-78) como funcionario de la Municipalidad de Los Álamos, participé de varias reuniones con dirigentes del sindicato minero junto al alcalde de la época y trabajadores del mineral, cuyo motivo era, que, en junio de 1977 por escritura pública ante Notario Público en Santiago, había sido vendida a la Empresa Forestal Arauco Ltda. los terrenos (Pilpilco abajo) donde se emplazaba la población y todas sus instalaciones. Había que emprender el retiro y traslado de las familias pilpilcanas a diferentes lugares de la provincia en su gran mayoría a Cerro Alto, otros optaron por Los Álamos, Lebu y Curanilahue.
Me correspondió medir y entregar sitios a las familias que eligieron destino Cerro Alto, acompañé a más de doscientas familias a ubicar lo que sería su nuevo terreno para iniciar una nueva vida.
No fue fácil, muchos no querían abandonar el lugar que por muchos años les cobijó y formaron sus familias. Pero era lo mejor, hoy en día, después de varios años son dueños de los sitios que le fueron asignados con título de dominio y se les dotó de calles pavimentadas, agua potable, alcantarillado e infraestructura necesaria para transformarse en una pequeña ciudad en el centro de la provincia de Arauco.
Aquí quiero destacar el trabajo de hormiga que realizo Robinson Sánchez (falleció hace algunos años) el manejaba el camión tolva rojo del municipio y por varios meses trasladó los materiales de las viviendas que desarmaban en Pilpilco y armaban en Cerro Alto.
FAMILIA MINERA DE PILPILCO
Hace poco visité a la familia Monsálvez Llanquileo quienes vivieron en Pilpilco por muchos años. El jefe del hogar Carlos Monsálvez González oriundo de Lebu se vino a ese mineral siendo muy joven, 17 años, luego de trabajar en diferentes lugares de la empresa, se le da la oportunidad de hacerlo al interior de la mina, una vez establecido su permanencia decide contraer matrimonio con Juana Llanquileo López también Lebulense.
Don Carlos se destacaba como un back centro en el futbol y eso le permitió que el jefe de Población, Diomedes Cáceres le diera a elegir entre dos casas en la población Sáez a cambio de jugar por Unión Obreros, por supuesto que él eligió la más grande.
Este matrimonio tuvo 8 hijos conformado de seis mujeres y dos hombres, como era característico en una gran mayoría de familias con muchos hijos y hoy se agregan nietos y bisnietos.
Don Carlitos, como le decían cariñosamente, trabajó al interior de la mina, como contratista y tenía la responsabilidad de romper la roca para llegar a la veta de carbón, eso significaba hacer uso en forma responsable de explosivos que permitía ir perforando las profundidades de la tierra para extraer el denominado oro negro. A pesar de lo sacrificado, “me gustaba este tipo de faenas que desarrollé durante toda mi vida laboral”. Hoy vive en Cerro Alto junto a su esposa con quien había cumplido 56 años de matrimonio. (Esta nota la escribí hace diez años). Hace pocos años Don Carlitos descansa en paz.
ALGUNOS LIBROS
Hay mucho que escribir de Pilpilco.
Hace algunos años Francisco Morales González (Profesor) realizo un trabajo de investigación y publicó un libro acerca de la vida de los Pilpilcanos con una interesante recopilación fotográfica.
“Pilpilco, la tierra prometida del carbón”. Un pueblo que olvida su historia no sabe de dónde viene y a donde va. Es un imperativo enseñar a nuestros niños y jóvenes sus propias raíces y valorar que estas se encuentran en el carbón. (parte de un texto del libro de Francisco)
Hace algunos años la Sra. Regina Villagrán Salinas, profesora Normalista hoy jubilada, nos regaló su libro titulado “Donde Nacen Las Aguas” y en parte de su contenido relata lo siguiente:
“Como telón de fondo, al pie de los cerros, destacaba la presencia del rio, que, a pesar de no ser muy grande, impresiona por la pureza de sus aguas y por su rumor de rocas; que se nota cuando serpenteando, baja bordeando los faldeos.
“Ya en poder de la familia González Reyes, un sector de 1.600 hectáreas de Pilpilco bajo, fue vendido a la CORFO “.
“Esta venta se hizo con la finalidad de incrementar la producción de carbón y generar empleo. La CORFO formo una sociedad de la cual los accionistas mayoritarios eran los González Reyes”.
“Así nació el mineral de Pilpilco, que llego a ser uno de los más prósperos y modernos de la provincia de Arauco”.
“Llego a tener tres mil habitantes, hubo dos colegios, estadio, piscina, Club Social, Posta de primeros Auxilios etc.
La CORFO destino al ingeniero René Lara Martínez, para el cargo de Administrador General del Campamento minero, él fue el encargado de ampliar y modernizar la infraestructura en todos sus servicios.
Había un tendido férreo desde la bocamina al cargadero para el traslado del carbón.
“En el cargadero había sección de lavado y en forma automática se cargaban los camiones que se alejaban cruzando el rio Pilpilco, para subir la Cuesta Brava y en la parte final, empalmar con la recta pavimentada (hoy Cerro Alto); finalmente los camiones aparcaban en el muelle de ferrocarriles de Tres Pinos (Ex Cuyinco) desde donde en carros especiales se trasladaba el carbón a su destino final”.
Este es parte del relato que nos entrega la Sra. Regina Villagrán (Q.E.P.D) con relación al mineral de Pilpilco.
Finalmente decir que cuando digo que Pilpilco era como un Paraíso, es porque, tenía todo lo que Los Álamos no tenía Ejemplo: Agua Potable, alcantarillado, aquí en Los Álamos sacábamos agua del pozo y teníamos letrinas. Además, Pilpilco contaba con Policlínico, Maternidad, Cine, Estadio, Piscina, Reten de Carabineros y el característico trencito que los niños disfrutaban a su paso y un rio a los pies de la población etc. etc.
Durante casi trece años (1951-1966) existió en el mineral un pequeño diario quincenal “El Pilpilcano” medio en el que sus habitantes se informaban del acontecer del campamento y noticias nacionales e internacionales, circulaba cada quince días y se imprimía en el sector oriente del mineral.
Cada vez que visitamos el lugar, hoy, una plantación forestal no deja ver a Pilpilco.
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