La comunidad cumplió una semana de un paro indefinido para exigir el retiro de ocho concesiones de exploración minera que abarcan cerca de 1.900 hectáreas y avanzar hacia la protección integral del territorio insular.
A esta amenaza se suman cinco proyectos eólicos que podrían ocupar zonas de navegación y pesca. Organizaciones de Arauco, Coronel, Lota y otras localidades costeras de la región del Biobío comienzan a articularse frente a iniciativas extractivistas que comprometen las economías y formas de vida del golfo.
Por Comunicaciones OLCA
La paralización de Isla Santa María logró en pocos días romper el aislamiento que durante años han denunciado sus habitantes. La suspensión de gran parte de las actividades en el territorio insular, habitado por cerca de dos mil personas, puso en la agenda pública las concesiones mineras y los proyectos eólicos que avanzan sin que la comunidad disponga de información suficiente sobre sus alcances.
La movilización comenzó tras conocerse la existencia de ocho concesiones de exploración minera solicitadas por Madesal SpA, que abarcan alrededor de 1.900 hectáreas, una superficie equivalente a más de la mitad de la isla. Los lotes -denominados Maravilla 2 a Maravilla 9- se encuentran principalmente en el sector de Puerto Norte, según los antecedentes publicados por el Servicio Nacional de Geología y Minería.
En entrevista con OLCA, Samuel Veloso, vocero de la comunidad movilizada, explicó que las primeras alertas surgieron mediante rumores y publicaciones en redes sociales. La información comenzó a tomar forma a partir del trabajo del Observatorio Golfo de Arauco, espacio integrado por profesionales y habitantes que realizan seguimiento a los proyectos impulsados en la zona.
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Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales, OLCA
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