El jueves 13 de agosto, se vio una inusual protesta frente a la Municipalidad de Cañete. Eran estudiantes del Liceo José de la Cruz Miranda Correa o, simplemente, nuestro B-56, que de manera pacífica se manifestaban contra el despido de una profesora de Lenguaje del establecimiento, con cerca de 20 intachables años de labor educativa, como pudimos reportear entre esos propios estudiantes y profesores del establecimiento.
Formadora de muchos cañetinos y actuales profesionales universitarios, con muy buenos puntajes, justamente, en su especialidad de Lenguaje en la PSU o PAES.
El motivo de su despido es claro: haber viajado fuera del país con licencia médica, tema que puso en el tapete, a nivel nacional, un estudio de la Contraloría General de la República, que reveló que entre 2023 y 2024 un total de 25.078 funcionarios públicos habrían incumplido su periodo de reposo indicado en su licencia médica y viajado fuera del país.
Es, a todas luces, un hecho grave, que conocimos todos los chilenos y que, por supuesto, amerita y justifica una sanción, una anotación grave en su hoja de vida, meses sin derecho de goce de sueldo y, por supuesto, hasta pagar esos días al empleador.
Por otro lado, averiguamos que no a todos los profesionales que cometieron este error en Cañete, se les aplicó la misma sanción.
Nos llegó la información que en ese listado, en Cañete, hubo casi una treintena de profesionales que realizaron la misma falta y que se habrían descartado desde un primer momento unos 10, quedando menos de 20 casos (por supuesto, no todos del sector educación, también algunos de salud, por ejemplo). Finalmente, y de nuevo no se sabe por qué, el alcalde y/o los subalternos que designó para realizar la investigación sumaria y el sumario respectivo habrían decidido solo aplicar drásticos castigos a menos de 10 funcionarios, entre ellos, la docente de Lenguaje del B-56.
¿Por qué se hicieron diferencias? Ante la misma falta, incluso otras con mayor agravante, ¿por qué se habrían salvado algunos? ¿Hubo “ayudas” personales?
¿Se han enterado de otros despidos ustedes? No, porque se hacen en silencio, con poca información pública, lo que sirve para cuidar los nombres de esas personas, pero también para esconder, quizás, a la mayoría absueltos. Nos gustaría, como medio y creemos que la opinión pública también, conocer las razones de esos “perdonazos”, ante la misma falta.
Sin poder dar el nombre, veamos quién es esta profesora. En sus 20 años de ejercicio laboral en el principal Liceo de la comuna solo habría hecho usos de dos licencias anteriores. Es decir, siempre responsable, con muy buena asistencia. ¿Cuántos profesionales del municipio u otras instituciones estatales conocen ustedes que, en 3 años laborales, por ejemplo, ya se han tomado más licencias que esta profesional en 20 años? Apuesto que varios y unos cuanto en vísperas de feriados importantes.
Su currículum, además de varios cursos de perfeccionamiento, indica que es pedagoga titulada en la Universidad de Concepción, misma institución donde luego realizó un Magíster, postgrado que la convierte en especialista en Literatura.
¿Cuántos docentes en Cañete tienen título y postgrado en una de las 5 mejores universidades del país (las que tienen 7 años de acreditación, como las universidades Católica y de Chile)? ¿Cuántos conoce usted, siquiera, que tengan postgrado?
En la carrera docente es Experta 1, es decir, posee una de las dos máximas distinciones en la escala de reconocimiento académico de carácter nacional.
Por último, es interesante hacer notar que, de manera transversal, la profesora es apoyada en su lugar de trabajo, desde la propia dirección del Liceo, estudiantes, cuerpo docente y apoderados, con cartas que fueron entregadas al municipio.
¿Se dieron tiempo de leerlas? ¿Fueron respondidas? ¿Fueron analizadas junto a los demás antecedentes? Por ejemplo, ella es profesora jefa de un 4° año. Es decir, estudiantes ad portas de egresar de la Enseñanza Media y esto les genera una preocupación extra a su desempeño y preparación para la PAES.
Sus propios colegas del Liceo, mediante acuerdo unánime, solicitaron la reconsideración de la medida, destacando, además de lo académico, su calidad humana, pues siempre ha apoyado, de manera desinteresada, a estudiantes en situación de vulnerabilidad.
Todos estos antecedentes nos hacen pensar que no conocíamos esa parte de la personalidad del alcalde, tan duro en castigar, y no escuchar las peticiones ciudadanas, recordando además que él también es profesor.
¿La profesora merecía un castigo? Por supuesto, cometió una falta, pero una medida tan drástica como la desvinculación y la prohibición de ejercer en el sistema público por 5 años, según entendemos, la obliga a emigrar de la ciudad, pues la mayoría de las escuelas y liceos acá son públicos. ¿No les parece exagerado, cuando además es la hija responsable de su padre y madre, ambos en la última etapa de su vida?
Según nos cuentan, el alcalde ha dicho que esto lo mandata la Contraloría, pero entendemos que la máxima autoridad de Contulmo y Los Álamos, por ejemplo, decidieron no dar el castigo máximo a sus profesionales. Es decir, acá habría una decisión personal del señor Radonich, pues la Contraloría solo entregaría una recomendación, pero no obligaría. Sería, entonces, el alcalde de cada comuna quien toma la decisión final. ¿O no la tomó don Jorge y fue(ron) otra(s) persona(s) del municipio?
Al parecer, mientras tanto, los estudiantes del Liceo no dejarán de apoyarla, enviando recetas de comida chilena, un recurso muy utilizado hoy en redes sociales para manifestar su molestia, en el llamado a concurso público que el municipio ha iniciado para el reemplazo de la profesora de Lenguaje del B-56, como también pudimos ver estos últimos días.
En definitiva, este castigo, a simple vista desproporcionado ante la falta, ¿es igual o parejo para todos, señor alcalde?
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