Lo mediático de acusar a médicos de engañar al SSA con licencias médicas durante 6 años dejó en segundo plano una responsabilidad mayor del SSA, que es la obligación de prevenir y controlar estos hechos. Cuando esto pasa, puede interpretarse como complicidad o ineptitud del Servicio.
A propósito de este caso, vuelven a la memoria comentarios que por años se han escuchado sobre el SSA en la provincia, donde se ha señalado que funcionaría como una “agencia de empleo” y/o “trofeo” del gobierno de turno, donde la administración central, parlamentarios de la zona, alcaldes, consejeros y otros actores políticos influyen para colocar a sus protegidos con una “peguita” para, en la mayoría de las veces, pagar favores políticos. Incluso, varios han hecho carrera política desde acá, llegando a cargos superiores, como hoy la población puede corroborarlo.
En esa línea, también se ha criticado que los “apitutados” de turno no siempre cumplen con el nivel profesional requerido, provienen de áreas ajenas a la labor que desempeñan y no menos importante, con nada de arraigo local, donde ven a la población como meras estadísticas que cruzan por su escritorio, por sobre el sentir de las personas.
Quisimos creer que estas irregularidades pasaban por la falta de un departamento especializado en el SSA que anticipe los problemas y actúe con oportunidad, en lugar de descubrirlos tardíamente cuando ya interviene la Contraloría (CGR), pero, vemos que hay una copia del INFORME FINAL DE AUDITORÍA N° 210, DE 2026, dirigida expresamente a la “Jefa (S) del Departamento de Auditoría Interna del SSA”, lo que hace aún más incomprensible que el servicio funcione de manera más profesional y eficiente.
Al final de esta nota existe una larga lista que resume las irregularidades detectadas y las correcciones solicitadas con plazos establecidos, según el informe de 88 páginas ya mencionado.
OPINIONES RECIBIDAS AL RESPECTO
Consultados a algunos exdirigentes y profesionales de gremios médicos acerca de su percepción del caso más mediático del informe, entregan opiniones contundentes que se resumen así:
- En el primer impulso, la conversación pública se instala en lo escandaloso y lo indignante: “espantoso”, “terrible”, “desastroso”. Y efectivamente lo es. Cuando profesionales —con responsabilidades claras— abusan de beneficios estatales para destruir por dentro un sistema que deberían proteger, el rechazo social es inmediato y legítimo.
- Un viejo dicho aplica plenamente: “La culpa no es del chancho, sino del que le da el afrecho.” Es decir, no basta con condenar a quienes incumplen: también hay que exigir responsabilidad a quienes debieran controlar, prevenir y sancionar. Cuando la vigilancia falla y la corrección no llega, el incentivo para transgredir se transforma en rutina.
- ¿Qué tan capaz es el SSA para vigilar a sus propios funcionarios y sancionar conductas complejas cuando se detectan? Esta situación termina erosionando la confianza y afectando el funcionamiento de servicios esenciales. Aunque se presente como “caso particular”, cuando se masifica genera daño colectivo: afecta a quienes trabajan dentro del sistema, a quienes lo sostienen y también a quienes reciben el servicio.
- Las redes, intereses y fallas de control han generado episodios de corrupción y malversación. La consecuencia es la misma: la ciudadanía paga costos que no debería asumir.
- El desacuerdo no es solo con lo realizado por los colegas, sino también con la falta de una política clara de Recursos Humanos en el Servicio de Salud Arauco (SSA). Para no esperar a que Contraloría detecte los problemas años más tarde.
- No existe una política sólida basada en una la Ley Médica, una norma especial que debería diferenciarse del Estatuto Administrativo. Resulta llamativo que el Servicio eludan esta realidad y que, cada vez que se consulta por la política del personal, no haya lineamientos efectivos.
- En el caso de los anestesistas, la situación se conecta con otros defectos del sistema: listas de espera que aumentan por incumplimientos o por falta de dotación. Esto contrasta con la disposición de especialistas quirúrgicos a trabajar en pabellón con horarios extendidos, pero que—por falta de horas de anestesia y personal de pabellón—terminan imposibilitados de llevar a cabo.
- Para recuperar la confianza pública, no alcanza con condenar a los individuos. Hace falta restablecer el control, la auditoría efectiva y la sanción oportuna. Mientras la impunidad persista, la “excepción” se convierte en regla y el daño —como lo demostró “Santa Dorothy Pérez”— se vuelve estructural.
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RESUMEN DEL INFORME FINAL DE AUDITORÍA N° 210, DE 2026 Este es un informe de auditoría sobre las becas de especialización de profesionales médicos en el Servicio de Salud Arauco, con recomendaciones y observaciones para su mejora. Informe y remisiones de auditoría
Resultados principales de la auditoría
Debilidades en control interno y gestión
Marco normativo y antecedentes del programa
Estado del sistema FORCAP y control interno
Problemas en la gestión y supervisión del PAO
Control y coordinación en cobros y garantías
Situaciones de riesgo en información y registros
Situación de becarios y garantías
Incumplimientos en licencias médicas y viajes
Situación disciplinaria y acciones del SSA
Incumplimientos en licencias médicas y control disciplinario
Contrataciones y trabajos en entidades públicas
Cobro de cauciones y recuperación de montos
Procedimientos y actos administrativos no documentados
Control y supervisión de recursos públicos
Medidas disciplinarias y acciones judiciales
Procedimientos disciplinarios y control legal
Revisión y acciones por licencias médicas rechazadas
Supervisión de licencias médicas y viajes
Cobro y recuperación de garantías y cauciones
Regularización de convenios y actos administrativos
Control y coordinación en cobros y permisos
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