Los resultados económicos de Chile en 2025 destacaron un sólido crecimiento interno, impulsado por la actividad de los consumidores y los negocios. Sin embargo, el sector minero, normalmente muy dinámico, experimentó una desaceleración.
Este tan llamativo contraste plantea una seria pregunta sobre si se trata de un repunte cíclico o de un cambio estructural importante en la economía chilena.
Aunque el país planea una expansión a largo plazo mediante inversión a gran escala y las reformas regulatorias, las perspectivas inmediatas siguen estando marcadas por las presiones de la transición.
La demanda interna impulsa el crecimiento
La actividad económica de Chile cobró impulso hacia finales de 2025, con el índice Indicador Mensual de Actividad Económica (IMACEC) subiendo hasta el 1,7 por ciento interanual en diciembre.
La actividad mes a mes también se disparó un 9,6 por ciento, ya que varios sectores se recuperaron de forma saludable. El comercio lideró con un aumento del 6,6 por ciento, gracias a la confianza y el gasto del consumidor. El sector de los servicios siguió con un crecimiento del 2,2 por ciento, y la manufactura subió al 1,8 por ciento, apoyada por la producción alimentaria.
Este crecimiento general es una señal de que la economía chilena está disfrutando de los beneficios de la estabilidad económica global y del fortalecimiento de los precios de las materias primas, especialmente del cobre.
Las condiciones externas favorables también han impulsado el rendimiento interno. Los precios del cobre superaron los 5 dólares por libra. Esto impulsando los ingresos por exportación y las finanzas gubernamentales.
Mientras tanto, las condiciones financieras globales permitieron al banco central de Chile reducir los tipos de interés en 25 puntos básicos hasta el 4,5 por ciento. Esto reforzó aún más la inversión y la actividad de los consumidores.
La inflación chilena también ha disminuido más rápido de lo que muchos esperaban. Los responsables políticos predicen que volverá al objetivo del 3 por ciento a principios de 2026.
El sector minero enfrenta un declive a corto plazo
Mientras que las industrias nacionales disfrutaban de un resurgimiento, el crucial sector minero chileno se contrajo un 8,1 por ciento interanual en diciembre.
Mucha gente atribuye esta recesión a los desafíos operativos, la caída de la producción en las minas y el hecho de que el país está en una fase de transición, donde sus principales proyectos aún están en marcha.
La minería es uno de los pilares fundamentales de la economía chilena, especialmente a través de las exportaciones de cobre, que siguen siendo una fuente masiva de ingresos nacionales. La actual recesión pone de manifiesto la dependencia excesiva del país de este sector y sus vulnerabilidades cuando la producción se ve afectada.
Curiosamente, Chile ha estado realizando inversiones a largo plazo para asegurar que la minería se recupere. Aun así, la brecha entre la inversión y la producción genera una presión a corto plazo sobre las exportaciones y el crecimiento del PIB.
La reforma regulatoria y la expansión del sector del juego
Chile está haciendo planes para diversificar su economía. El país está trabajando para introducir un nuevo marco regulatorio del juego que podría ser un motor de crecimiento adicional.
El juego ya es una actividad muy popular, con ciudadanos que recurren constantemente a la plataforma de comparación bettingtop10.cl/ para encontrar sitios de casino con licencia con retiros rápidos.
El nuevo marco modernizará la supervisión del juego, mejorando la transparencia de elementos como el procesamiento de pagos e impulsando la contribución económica del sector. También aumentará significativamente los ingresos del gobierno mediante los impuestos y las licencias.
Las reformas estimularán la creación de empleo en tecnología, hostelería, turismo y otros ámbitos. El despliegue de tecnología avanzada de monitorización y medidas de protección al consumidor también fomentará la innovación en pagos digitales y ciberseguridad, reforzando el sector tecnológico.
Al diversificar las fuentes de ingresos más allá de la minería, la reforma regulatoria del juego es una medida bien pensada, diseñada para estabilizar la economía chilena y reducir la dependencia de las materias primas.
Las inversiones récord apuntan a una recuperación minera a largo plazo
A pesar de los desafíos de producción que enfrentó, Chile sigue invirtiendo fuertemente en un esfuerzo por consolidar su posición como líder mundial en minería.
Se prevé que el país invierta más de 104.550 millones de dólares en minería entre 2025 y 2034. Este es el nivel más alto registrado en más de una década, un aumento del 25,7 por ciento respecto al año anterior. Los proyectos relacionados con el cobre representan casi el 90 por ciento de dichas inversiones, ya que Chile busca dominar la cadena de suministro.
Chile también muestra un gran interés en el litio, aprobando alrededor de 4.700 millones de dólares en nuevos proyectos. La nación sudamericana planea desempeñar un papel destacado en los minerales utilizados para las energías renovables y los vehículos eléctricos.
Sin embargo, la mayoría de estos proyectos aún están en desarrollo. Más de la mitad de ellos están actualmente en pruebas de viabilidad. Solo el 41 por ciento se está trabajando realmente.
La mayoría de estas inversiones están destinadas a expandir las operaciones más que a lanzar nuevas minas. Estas inversiones darán resultados a largo plazo, pero Chile tendrá que ser paciente.
Las influencias externas y el equilibrio de políticas
La economía chilena sigue dependiendo en gran medida de lo que ocurra en el mercado global.
Los excelentes precios del cobre y la mejora de las finanzas internacionales han impulsado la recuperación de 2025, pero la demanda global sigue siendo una variable crítica. Cualquier recesión en las principales economías puede reducir los precios de las materias primas y retrasar la recuperación minera.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha instado a la cautela. Ha reducido su previsión de producto interior bruto (PIB) para Chile para 2026 del 2,4 por ciento al 2,2 por ciento
Esta decisión es el resultado de preocupaciones sobre la producción minera limitada y el impacto temporal de las grandes importaciones de capital en las inversiones a gran escala que requieren esos proyectos.
A nivel nacional, el banco central está empleando una estrategia de flexibilización monetaria para sostener la inversión y el consumo mientras mantiene estable la inflación.
Los responsables políticos deben equilibrar cuidadosamente el estímulo económico con la estabilidad financiera, dado que Chile está pasando de un crecimiento impulsado por la inversión a una expansión impulsada por la producción.
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