Fue a mediados de la primera década de este milenio que Luis Pedro Barrueto propuso en estas páginas un 'Ministerio de Ciencia y Tecnología', el que hoy, si bien existe, no hay una ministra a la altura y Barrueto insiste en aumentar la Investigación e innovación.
COLUMNA:
Urge la necesidad de aumentar la capacidad de innovación, para transformar conocimientos em productos y servicios para la sociedad chilena.
Históricamente, en las asambleas universitarias en Chile hubo resistencia en aproximar las universidades al mercado.
Hubo razones políticas y pedagógicas para eso.
Políticas, la izquierda marxista siempre se opuso, que la Universidad como institución pública, se asociase a empresas y capital privado en el área neotérica.
Ellos, como siempre criticando el énfasis del lucro como finalidad de esta asociación, por un lado, por otro, destacando el énfasis del ideal comunista, de control de los medios de producción por el estado y, la fe ciega en el aporte de estatales en el desarrollo de un país.
De este modo, minimizando el otro lado de la cuestión, cual sea, la importancia de la innovación, productividad, competitividad, aporte financiero y experiencia de las empresas privadas.
Empresas estas, fundamentales para diversificar la pauta de exportación del país, hoy una tristeza en Chile.
Por tanto, son fuentes centrales de la prosperidad en una sociedad liberal esto es, con primacía de la libertad y libre competencia, sesgo o tendencia esta, que practican todos los países del primer mundo.
Conforme la globalización ha mostrado, el Valle del Silicio en California, es un buen ejemplo de la asociación entre empresas privadas y Universidades.
Eso, sin mencionar el ejemplo espectacular de Corea del Sur, que saltó de la pobreza agrario laborista de los años 50 del siglo pasado, a un plateau tecnológico de primer mundo en este siglo 21, con esa cooperación entre empresa privada y Universidad.
Siendo así sus TV, celulares, aires condicionados, refrigeradores, aparatos electrónicos se lucen por el mundo afuera.
Y en este aspecto, transformando en una parodia de mal gusto a Kim Jong-Un, dictador de Corea del Norte, sentado en un arsenal nuclear.
Por otro lado, a prensa internacional denuncia que la mitad de las municiones disparadas por las tropas rusas en Ucrania, son de origen de Corea del Norte.
Para que mencionar la China comunista de hoy, que adhirió sin ningún pudor, al modelo de “economía de mercado” en el afán de disminuir la desigualdad y pobreza de su billón de habitantes.
Siendo hoy, nada menos que, la segunda potencia económica mundial. Sin embargo, con mala fama de sus productos, comparados con los de occidentes.
Por otro lado, la crítica que siempre escuché en mis años universitarios en Santiago como estudiante y Profesor de U. de Chile, era que la enseñanza, perderían vitalidad dentro del Trípode: enseñanza, extensión e investigación.
En tal caso, colocando en peligro la buena formación profesional de los futuros egresados en las distintas carreras, si, el énfasis fuera investigación, visto que, los recursos de las universidades han sido siempre parcos.
Los tiempos han cambiado y hoy existe un Ministerio de Ciencia y tecnología, bien como, otras instituciones afines.
Sin embargo, con poca eficacia todavía, en términos de soluciones innovadoras e impacto positivo en cadenas productivas nacionales.
De cualquier manera, enfaticemos que los recursos para la investigación en Chile han sido miserables 0,3 % del PIB, limitando por ejemplo, la posgraduación en cantidad y calidad.
Por otro lado, la Internet Movil en el interior del país abre nuevas posibilidades para el acceso a tecnologías e informaciones en el campo de la comunicación.
Ocurre también que, las redes sociales están en una presión creciente sobre los políticos por mayor responsabilidad: social, tecnológica y laboral a nivel nacional, provincial y municipal, lo que es bueno en una sociedad liberal.
En Chile en general, poca investigación fue generada en la Universidades públicas o privadas y, la poca que pudo haber, quedó aislada en las bibliotecas locales, sin eslabones con el resto de la comunidad científica.
Por tanto, urge ampliar esta comunicación a lo largo del país, bien como la capacidad de innovación.
De manera de transformar conocimiento en productos y servicios en beneficio de la sociedad chilena, ósea, el producto de la investigación tiene que llegar al mercado, sean estos hospitales, empresas urbanas, área rural o marítima.
Los tiempos modernos son de urgencia de conocimientos innovativos, para resolver los actuales desafíos tecnológicos generados por el cambio climático y economía de bajo carbono.
Bien como, proporcionar más valor agregado a nuestro comercio internacional y así siendo, traer más dólares para el país.
Por tanto, no apenas depender del boom del cobre y litio proporcionando más dólares extras.
Sin embargo, para resolver la infraestructura del país y no para crear, las tales y desprestigiadas Fundaciones del gobierno pasado.
Con más dólares en la economía, tendremos más oferta de empleos, una economía más robusta y sin déficit fiscales y claro, en un ambiente político social normal y saludable sin sobre saltos ni transgresiones éticas ni sociales.
Sin embargo, la prensa chilena al comienzo de este año, denunció que en el sector agrícola las transgresiones al estado de derecho en 2025 y comienzos de 2026, provocaron un daño de 500 millones de dólares en el sector, por concepto de robos de máquinas agrícolas, animales y equipos eléctricos.
De ser verdad esta delincuencia, sin duda crearía un ambiente de inseguridad en uno de los pilares fundamentales para el desarrollo y crecimiento, como es la agricultura, ya carente de mano de obra y tecnologías de punta en muchos sectores.
Ni imagino el costo de un sistema de cámaras y vigías día y noche, para proteger bodegas, implementos agrícolas y producción del campo.
La falta de agilidad jurídica y policial, es claro inhibiría, cualquier innovación tecnológica en la producción de alimentos, por un lado.
Por otro, aumentando, el número de cardiopatías y ulceras gástrica de los agricultores, cuyas estadísticas no son conocidas, sino que presumibles, cuando, por ejemplo, un tractor es robado.
Pero, de cualquier manera, esos robos, contribuyendo a empeorar los desequilibrios regionales y las desigualdades sociales, en lugar de beneficiar la confianza de la economía como un todo.
Ahora, salir de la condición de país tercermundista, beneficiando calificar equipos científicos, infraestructura laboratorial de Universidades & Centros de Pesquisas, con investigaciones focalizadas en el interés del mercado local y país en general. Son imprescindibles.
No apenas para elevar la excelencia internacional de nuestra producción de conocimientos.
Sino que también, dar sustentabilidad a nuestra economía y desarrollo como el grande O´Higgins soñaba.
Expresada en el concepto de hacer de Chile una patria soberana, libre de cualquier opresión, sino que también, con capacidad tecnológica criolla, que en estos tiempos estamos carentes y sin masa crítica de “research scientist. “
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