A ver si los responsables de dirigir el país hoy pudieran meditar como lo hace nuestro columnista Pedro Barrueto, partiendo por no tener tanta justificación de su pésimo inicio de mandato, mucho peor de lo que tanto criticaron (y siguen criticando) del gobierno pasado.
"Siempre es bueno tener presente, que la vida de un país es un gran plantío, donde los frutos alcanzados son el resultado, de lo que se planta y como se planta".
En esta tendencia moderna, nadie es culpable por nada, todo se justifica todo tiene explicación: guerras, dictaduras, desempleo, derrotas, déficits fiscales, etc.
Esto sobre todo, es palpable en la política, delincuencia, magistratura, burocracia, periodismo etc.
Un candidato a algún cargo público, desde una modesta municipalidad en algún rincón del país, hasta los altos cargos de la burocracia política, prometen hacer esto y aquello en la emoción de su discurso.
¡¡Pero, si hubo eufemismo en la famosa promesa del presidente Boric, Acabar con el capitalismo en Chile, en su gobierno “WOKE”!!.
Mas en general, cuando los gobiernos terminan su mandato, quedan muchas promesas por el camino, acto seguido vienen las justificaciones.
Aparecen las explicaciones: que la crisis internacional, que el cambio climático, que la falta de comprensión, o, faltó más vigor en la lucha de clases y por ahí va…
Todo, precisa ser comprendido y en esta línea, tarde o temprano aparece el olvido, el perdón, la absolución.
En la criminalidad y delincuencia las justificativas no son pocas, se apela a la sociología, psicología, estilo de vida, etc.
Por ahí, se descubre que el delincuente fue carente en su infancia, que fue discriminado por la sociedad, que fue poco a la escuela pública. Se habla de la deuda histórica.
Por ese camino aparece la empatía, el dramatismo, contra la equidad y la razón.
Explicar casi se transformó en una manía, terapia o sofisticación de disculpas.
Ya pensaron, en una sociedad donde todo el mundo tiene sus razones, en función de explicaciones, justificativas personales y políticas.
Nos guste o no, el sentimiento de culpa, tiene una función cívica y moral que impone límites para nuestros actos y justificativas.
Este mundo de explicaciones, sensibilizo en Brasil a un Psiquiatra que inscribió su candidatura a la presidencia de la república, para suceder al presidente Lula.
¿Su argumento?, la política está demasiado Tóxica. Esto es, abundancia de radicalismos, polarizaciones, sectas y fake news sobre crecimiento económico y responsabilidad fiscal.
Por tanto, es necesario defender una política de estado y no de fracciones partidarias, conchabos, crisis y tensiones.
Así, su candidatura tiene como objeto priorizar la higiene mental de la política. Ojalá que le resulte su experimento psiquiátrico.
En Latinoamérica esta toxicidad se respira por todos los lados, resultado, la CEPAL todavía nos mantiene en países del Tercer Mundo, o emergentes (más elegante).
Claro, en oposición a los países del primer mundo que exportan por excelencia inteligencia y tecnologías, méritos de sus científicos y técnicos.
En cuanto que nosotros, los del tercer mundo, exportamos materias primas brutas, o, como se les llama ahora más modernamente “Commodities”.
La minería ha sido nuestra salvación, cobre y litio en su forma bruta, son el motor de la sobrevivencia actual del país.
Pero cuidado, el mercado internacional hace fluctuar el precio conforme las tendencia dominante: carros eléctricos torres eólicas, etc.
Mismo así, son necesario otros requisitos como probidad tecnológica y administrativa.
Infelizmente el sustantivo femenino “Probidad”, es poco usado en chile, más usado es el “Mahoma”, ( más o menos), con eso es suficiente.
Una pena porque la probidad está relacionada con rigor, honestidad, para hacer las cosas bien.
La investigación y el desarrollo científico, crean probidad en un país, la cual es una condición importante de la innovación tecnológica.
Infelizmente, nos falta conciencia y tradición cultural en este aspecto.
Un sacerdote católico amigo, años atrás me decía que Chile era el país del “más o menos”, siendo que, un cristiano no puede ser más o menos, me conversaba, tiene practicar la probidad.
Por otro lado, tenemos una gran dificultad en valorizar el mérito, la excelencia académica, y, la post-graduación como paradigma y vector de la productividad tecnológica criolla.
En cambio, la cuña política es más fuerte, sin embargo, odiosa, en la gestación de empleos.
Así nunca vamos vencer nuestra condición de país del Tercer Mundo, y, vamos continuar dándonos vueltas en la mediocridad y engañándonos a nosotros mismos.
A esto se agrega otro detalle, el presupuesto de la nación tiene ítems obligatorios como: salud, educación, fuerzas armadas, etc., que consumen el 90% del presupuesto del país.
Entonces, lo que sobra en materia de $$ para otras necesidades de la nación, es muy poco.
Para empeorar la situación, es tradicional en nuestro país la deuda pública, siempre los gobiernos terminan con déficit fiscales.
El gobierno recién pasado, conforme la prensa económica, terminó con una deuda del 42 % del PIB, de ser cierta esta información, sería una verdadera puñalada en las espaldas del Chile.
Entonces, todo lo que el país podrá recaudar a posteriores será para pagar esa deuda y no para crecer y no para generar empleos e infraestructura.
Pavimentar un tramo entre 2 lugares en cualquier región, siempre fue un martirio, cuanto año se demoró pavimentar la ruta Cañete -Tirúa, o, Angol – Collipulli etc.
Aumentar el crédito agrícola para el hombre del campo, o, aumentar el presupuesto para la investigación científica chilena, siempre fue una cosa lerda, secundaria y abundante en explicaciones administrativas o burocráticas.
¿Y cuál ha sido la medida más populista como solución? ¡Aumentar impuestos, claro!
Los países del primer mundo nos mostraron que, para aumentar la recaudación de los impuestos, el camino correcto era la tecnología, innovación y creación de empresas competitivas y probas.
Suiza que lo diga: con sus relojes, leche en polvo, chocolates, cortaplumas, competitividad bancaria, etc. tiene uno de los Salarios Mínimos más alto del planeta y mas de 20 premios nobeles un país del tamaño de la provincia Santiago.
¿Gracias a que?
A la exportación de sus productos manufacturados, a la probidad de su política tradicional y a la ausencia de déficit públicos estratosféricos.
Claro, habiendo más empresas privadas y disciplina fiscal, hay más fuentes de impuestos y, sobre todo, más trabajo para la ciudadanía.
Entonces, ¡he ahí el papel de la Corfo, ese elefante blanco.
Debemos dar valor entonces, a la eficiencia y eficacia, parámetros estos, importante del desarrollo de un país.
Siendo estos, sinónimos de pragmatismos en vez de los atajos o fraudes burocráticos oportunistas de los gobiernos, que emperran el aumento de productividad de una nación.
Una mejor planificación estratégica y sincera del país, desde la Moneda, serian bien venidas, por ejemplo, sin esos sueldos escandalosos de CODELCO y tantos otros que la grande prensa omite.
Mientras tanto, la economía informal corre suelta por las calles de nuestras ciudades, como un botón de muestra del desempleo social y carencia de fuentes de trabajo.
Economía informal, salida deplorable, que no paga impuesto ni prepara para la vejez.
Pero, es la salida para el pan de cada día, siendo esto más una eterna pía explicación, sin embargo, transitoria, pero nunca definitiva.
“Hay que saber sembrar”, para cosechar, decían mis pobres abuelos rurales en Cañete, inclusive, sin ayuda estatal.
Lo mismo diría yo de la política, que es la capacidad de proponer y resolver para contribuir al desafío de la paz social, desarrollo económico, científico y estabilidad política.
*** SIN COMENTARIOS INGRESADOS***